Urbanización de lujo en S'Agaró

Una fascinante historia... que sigue escribiéndose

Las primeras décadas del s. XX se caracterizaron por un ambiente de gran optimismo en las sociedades europeas. Conceptos como ’irse de vacaciones’ o inversiones como la compra de activos inmobiliarios en zonas de especial interés natural empezaron a ganar adeptos entre buena parte de los hombres de negocios. La Costa Brava no parecía llamada a tener un gran protagonismo en esta tendencia, que tenía como gran referente el litoral de Cantabria. Con todo, hubo quienes supieron ver antes que nadie el potencial a un recóndito paraje gerundense.

Urbanización de lujo en S'Agaró
Urbanización de lujo en S'Agaró

En 1916, parecía evidente que los sueños de eterna prosperidad que habían caracterizado las décadas anteriores se habían convertido en una inacabable pesadilla llamada la Gran Guerra. Por diferentes motivos, España había eludido tomar partido en el conflicto y ello confería al país cierta tranquilidad en medio del caos europeo. Así, las personalidades más acomodadas siguieron acudiendo puntuales a sus vacaciones en los balnearios de Caldes de Malavella, Sant Hilari y Ribas de Freser, todos en la Costa Brava. En este contexto, el padre de un joven Josep EnsesaGubert adquirió una extensa finca cerca de Sant Pol.

El pequeño núcleo de S'Agaró había sido ‘fichado’ de manera muy discreta por algunas familias burguesas, lo mismo que el de Tossa de Mar. Esto no desagradó a EnsesaGubert, más bien todo lo contrario. El empresario vio el enorme potencial de la zona como marco para levantar una urbanización privada. Lógicamente, el proyecto todavía debería superar una amplia fase de preparación, en la que EnsesaGubert contó con el asesoramiento del célebre arquitecto modernista Rafael Masó Valentí. De esta forma, los planos fueron ganando en dimensiones y detalles y, a medida que se iba configurando una auténtica ciudad para el descanso, los 5000 metros cuadrados de su finca se revelaron insuficientes por lo que el empresario empezó a adquirir más terrenos colindantes.

Urbanización de lujo en S'Agaró
Urbanización de lujo en S'Agaró

El 25 de julio de 1924 se completaban las obras del que sería el primer chalet de la urbanización. La casa, de sencillo diseño e impecable blancura, tenía ante sí la inmensidad de una bahía (la de Sant Pol) que se convertiría en un poderoso reclamo. En aquel momento, EnsesaGubert pudo optar por un modelo de negocio expansivo –como sucedería en otros emplazamientos– y lanzarse a grandes proyectos constructivos. Nada más alejado de la idea que el empresario tenía en mente puesto que entendía que aquel hermoso paraje no podía saturarsecon múltiples construcciones. Así, las nuevas propiedades se erigirían con cuentagotas y siguiendo unos criterios muy claros.

Para asegurar la vigencia de los principios fundacionales de la urbanización de S'Agaró (exclusividad, privacidad y tranquilidad), los interesados en instalarse en tan privilegiado escenario debían comprometerse a ciertas normas. En primer lugar, la construcción de nuevas casas y las reformas o ampliaciones de las ya existentes solo podían llevarse a cabo tras el visto bueno del arquitecto general de la urbanización. Así se aseguraban tanto la estética del espacio como la no sobredimensión de los chalets. De igual modo, era tarea de este arquitecto facilitar los materiales a utilizar así como los planes de obra en general.

Urbanización de lujo en S'Agaró
Urbanización de lujo en S'Agaró

Estas y otras disposiciones eran incluidas en las escrituras notariales de las viviendas y no comprometían solamente al primer propietario. Cualquier comprador que adquiriera una finca o inmueble con posterioridad debía aceptar las mismas condiciones. Solo así se entiende cómo S'Agaró empezó a consolidar la potente imagen como urbanización selecta y armoniosa que ha llegado hasta nuestros días.

En la década de 1930, la convulsa situación política que vivió el país no frenó los ambiciosos planes que se habían proyectado para la urbanización. En 1932, abría sus puertas el Hotel de La Gavina. Este alojamiento no tardó en convertirse en una auténtica referencia, no solo en la urbanización sino en el propio litoral de la Costa Brava, cuya relevancia como establecimiento hotelero de 5 estrellas perdura hasta nuestros días. Sin duda, otro de los buques insignia de la zona que, a pesar de contar en sus primeros compases con tan solo once habitaciones, vino a reforzar el aura de exclusividad que se respiraba en S’Agaró.

Urbanización de lujo en S'Agaró
Urbanización de lujo en S'Agaró

Otro hito muy importante para los devotos propietarios fue la construcción de una iglesia dentro de la urbanización. La tarea recayó en las expertas manos de Rafael Masó que se sirvió de parte del claustro del antiguo convento de Sant Francesc de Girona para levantar el nuevo templo. Esta iniciativa pudo verse truncada por la negativa de las autoridades a autorizar el traslado de dichos restos, y si finalmente salió adelante fue por el gran celo que Masó mostró en su conservación. La consagración de la iglesia a la Virgen de la Esperanza fue uno de los primeros acontecimientos públicos de la todavía joven historia de S'Agaró.

Es en este punto de la historia, en 1933, cuando los hechos empiezan a precipitarse de manera vertiginosa. EnsesaGubert llega a un acuerdo con Felip Masó Ferragut (personaje muy activo en la gestión del espacio natural catalán) para crear la empresa constructora que, en adelante, impulsará los proyectos edificadores en la urbanización. Al equipo se incorporan rápidamente los arquitectos Rafael Masó y Ramón Folguera. El número de casas aumenta de manera significativa respetando siempre los principios originales. De este modo, la comunidad de propietarios se amplía para dar cabida a personalidades de todo tipo, que acuden a S’Agaróatraídas por la gran fama que empieza a adquirir el complejo.

Urbanización de lujo en S'Agaró
Urbanización de lujo en S'Agaró

El inicio de la Guerra Civil paralizó por completo los trabajos en S'Agaró. Es más, en el curso del conflicto fue ocupada La Gavina por algunas facciones del ejército republicano. Por fortuna, no hubo que lamentar grandes daños en las instalaciones y ello facilitó sobremanera la vuelta a la normalidad en la década de 1940. Era este un momento en el que el país atravesaba una intensa crisis posbélica, con escasez prácticamente de todo en un clima de pesimismo. Una vez más, los responsables de la urbanización demostraron saber cómo afrontar todo tipo de tesituras.

Para asegurar la continuidad del proyecto era necesario promocionar su existencia para que, de manera controlada, hubiera un permanente interés por afincarse en ella. Las campañas publicitarias obtuvieron un gran éxito y se organizaron distintos eventos dentro de la urbanización para darla a conocer. Así sucedería también durante la década de 1950, que se inició precisamente con un acto conmemorativo por el vigésimo quinto aniversario de S'Agaró. En un primer momento se concertaron también excursiones desde Girona y Barcelona para atraer a más público. Pero la promoción no se redujo a las veladas más convencionales. Los responsables de S'Agaró organizaron todo tipo de acontecimientos, algunos tan llamativos como competiciones hípicas y de tenis.

Urbanización de lujo en S'Agaró
Urbanización de lujo en S'Agaró

No obstante, esta práctica se desterró rápidamente en aras de mantener la esencia de la urbanización, que en los años posteriores siguió albergando cenas, cócteles y galas. Y para fomentar, de paso, la cultura catalana de la que tan orgullosos se sentían los fundadores, también hubo espacio para las sardanas y otros festejos tradicionales. Los réditos de estas iniciativas superaron con creces las previsiones más optimistas. En las décadas de 1960 y 1970, al socaire del impresionante despegue económico del país, S'Agaró vio cómo destacadas personalidades acudían a sus más exclusivas convocatorias. El ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga, o el presidente de la República Francesa, Vincent Auriol, fueron algunos de los solemnes invitados.

También entre las glamurosas estrellas internacionales se difundió el encanto de la urbanización, sus ambientes y sus alrededores. Iconos de la talla de Frank Sinatra, Ava Gardner, John Wayne, Sean Connery, Liz Taylor, Peter Sellers, Orson Wells o Lawrence Olivier desfilaron en algún momento por los bellos jardines del recinto. Lo mismo puede decirse de celebridades españolas como el músico Xavier Cugat, el polifacético –y gerundense– artista Salvador Dalí, el mediático torero Luis Miguel Dominguín y el célebre escritor catalán Josep Pla. Sin duda, S'Agaró se había consolidado como un referente para los visitantes más exigentes pero, afortunadamente, esta notoriedad no acabó con su tranquilidad.

Urbanización de lujo en S'Agaró
Urbanización de lujo en S'Agaró

En las últimas décadas, la urbanización ha reforzado su imagen como espacio de descanso y recreo con altas dosis de privacidad y seguridad. El paisaje que cautivó a los pioneros que levantaron el primer chalet sigue siendo el mismo que observan los afortunados propietarios que forman la exclusiva comunidad delS'Agaró actual. Las casas se han edificado y reformado siguiendo estándares más modernos y funcionales, los caminos han mejorado y los servicios prestados se han adaptado a los nuevos tiempos. Sin embargo, lo que se mantiene invariable es esa atmósfera selecta y elegante que comenzó a fraguarsehará casi cien años. Y la historia continúa...